Imagino que soy yo quien navegando por Internet encontraría este texto, ya me di hueva. Lo que tengo en la cabeza, no se porque me parece un caos, mi propia tragedia griega, y otra vez, ya me di hueva.
Lo que quiero decir, o me quiero decir es que no puedo estar pensando cada milésima de segundo en M., carajo!, si estoy en España, llevo 3 meses acá, estudiando, aguantándome a mi misma (y que complicada soy), para terminar moqueando porque no logre que M. se enamorara de mi.
Pura mierda con el.

Vengo regresando del festejo de Rocío, otra mexicana, linda, un par de años menor, que para mi cuchillo mental, ya a le hubiera cambiado varias cosas, y sin embargo; me parece que siendo como es, seguramente esa inocencia y necedad la pueden hacer destacar en donde se pare. Me parece que estando aquí, el castellano no se vuelve una lengua común, somos tan distintos de los españoles, me alegra que exista un océano de distancia entre ambos, me alegra ser mexicana y poder estar aquí, desesperarme por saber que la mitad de lo que digo no lo entienden o captan con la perspicacia que algún amigo en mx lo recibiría y aun así, con todo y que los quiero matar cada vez que yo tampoco les entiendo la miad de lo que dicen, me alegra estar de este lado, algo seguro, seguro aprenderé de todo esto.

¿Siempre tengo que ser la amiga poca madre que entiende a todos lo hombres?, hueva, ya me perdí con tantas ideas. Es que porque siempre un nuevo o viejo amigo me dice lo maravillosa, cómica, cínica, incisiva, honesta, y dechado de virtudes amables que tengo, pero porque chingados no hay un galán que me lo diga, carajo, otra vez regreso a pensar en M.
Puta madre!

Mejor me voy a dormir, el vodka con jugo de uva no sienta bien en el cuerpo de la corredora...